Cómo limpiar un depósito de agua
Casi todo el mundo sabe que hay que limpiarlo. Lo que se hace mal es el cómo.
Para limpiar un depósito de agua hay que vaciarlo, quitar el sedimento, cepillar las paredes y aclarar bien. Y si el agua es de consumo, desinfectar con un producto apto y volver a aclarar. Los pasos son los mismos casi siempre. Lo que cambia es el material del depósito y los fallos que se cometen al hacerlo.
Si buscas el procedimiento ordenado, lo tienes en la guía de limpiar un depósito de agua potable. Aquí vamos a lo que suele salir mal.
Los errores que más se repiten
- Cepillo metálico. Raya el plástico y el revestimiento, y esas rayas retienen suciedad y microorganismos. Usa cerdas blandas o de nailon.
- Más desinfectante del necesario. No limpia mejor, y luego cuesta más aclararlo. Sigue la dosis y el tiempo del fabricante del producto.
- Mezclar productos. Nunca juntes lejía con otros limpiadores. Pueden desprender gases peligrosos.
- Aclarar poco. Un depósito que huele a producto no está limpio, está sin aclarar.
- Limpiar y volver a llenar sin revisar la causa. Si el depósito se ensucia rápido, el problema suele estar en la tapa, la malla o la luz.
Qué cambia según el material
Plástico
Es lo más sencillo de limpiar, porque la superficie es lisa. Tiene el riesgo contrario: si es translúcido, la luz alimenta las algas. Limpiar no arregla eso, así que valora sombrearlo o taparlo.
Hormigón y aljibes de obra
La superficie es porosa y retiene más sedimento y biofilm. Pide más cepillado y más aclarado. Aprovecha el vaciado para mirar fisuras y juntas. Si hay filtraciones, el problema no es de limpieza, y conviene leer sobre impermeabilizar un aljibe.
Metal
Revisa la corrosión antes de frotar. Un depósito oxidado por dentro no se arregla con desinfectante, y rascar a lo bruto empeora el daño. Si el óxido es profundo, lo sensato suele ser sustituirlo.
Cuándo no lo hagas tú
Un depósito enterrado o cerrado es un espacio confinado. Puede acumular gases y falta de oxígeno, y ha causado accidentes graves. No entres nunca solo ni sin ventilar. Si no se puede limpiar desde fuera, contrata a una empresa que tenga medios y formación para ello.
Si el agua es de lluvia o de pozo
El plan es el mismo, pero con más sedimento. En el agua de lluvia se acumulan hojas y polvo del tejado, y conviene limpiar el filtro de entrada a la vez. Mira cómo se monta bien en recoger agua de lluvia.
Después de limpiar
Deja correr el agua por los grifos antes de usarla. Si el agua es para beber, la limpieza no garantiza que sea potable. Un análisis en laboratorio acreditado es la única forma de confirmarlo, sobre todo tras un problema o con agua de pozo.
Preguntas frecuentes
¿Con qué se limpia un depósito de agua?
Con cepillo de cerdas blandas, agua y, si es de consumo, un desinfectante apto para agua potable siguiendo las instrucciones del fabricante.
¿Puedo usar lejía?
Solo si el producto es apto para agua de consumo, en la dosis indicada y con un aclarado completo. Nunca la mezcles con otros productos.
¿Cada cuánto hay que limpiarlo?
Una vez al año es una rutina razonable, y antes si el agua sale turbia, cambia de sabor o el depósito ha estado parado mucho tiempo.
¿Puedo entrar yo a limpiar un depósito enterrado?
No es recomendable. Es un espacio confinado con riesgo de gases. Contrata a profesionales con medios de seguridad.
Fuentes
Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.
- BOE. RD 3/2023, calidad del agua de consumo
- Ministerio para la Transición Ecológica. Agua