Cada cuánto toca, el procedimiento paso a paso, qué producto se usa y por qué hay que vaciar y aclarar antes de volver a poner el sistema en servicio.
Inicio › Depósitos
Depósitos y aljibes
Un depósito bien elegido y bien colocado no da problemas en años. Uno mal colocado se convierte en un cultivo de algas en un verano.
La luz y la temperatura mandan
El error más común es instalar un depósito translúcido a pleno sol. La luz que atraviesa la pared del depósito permite que crezcan algas, y con el calor el problema se multiplica. Por eso los depósitos para agua de consumo son opacos (normalmente negros o con capa exterior opaca) y, siempre que se pueda, van protegidos del sol directo.
Los materiales habituales en vivienda son el polietileno alimentario, ligero y el más extendido, y la fibra de vidrio o el hormigón para aljibes enterrados de mayor volumen. Para agua de consumo, el material debe ser apto para uso alimentario: no vale cualquier depósito de riego.
Enterrado o aéreo depende del espacio y de la presión: un depósito elevado da presión por gravedad, uno enterrado necesita bomba. Y en cualquier caso el depósito debe ser registrable para poder limpiarlo, con tapa que cierre y con rebosadero y ventilación protegidos frente a insectos.
Guías de depósitos
Qué lo distingue de un depósito corriente y del camión que reparte agua, para qué sirve en una parcela y qué precaución no se puede saltar.
Qué lleva la instalación, cuánta agua puedes recoger según el tejado y para qué usos sirve sin tratarla.
Qué cambia según el origen del agua, qué tamaño hace falta y si conviene aéreo o enterrado.
Las tres decisiones que importan de verdad: para qué lo vas a usar, de qué material y dónde lo vas a poner.
Garrafa, bidón apilable, IBC o depósito fijo: qué tipo responde a cada necesidad y cuándo un bidón se queda corto.
Por qué le sienta mejor a las plantas, qué filtro añadir si riegas por goteo y cuánto tiempo puedes guardarla sin que se estropee.
Material certificado, opacidad, sellado y por qué ni así puedes dar el agua por potable sin un análisis en laboratorio.
Qué se gana bajo tierra, qué obra y qué bomba hace falta, y cuándo compensa más un depósito aéreo.
Por qué el agua estancada es el riesgo real, qué revisar antes de cada estancia y cómo protegerlo de las heladas en tu ausencia.
Cómo saber si pierde o le entra agua, cuándo compensa y por qué el producto importa si el agua es para beber.
Recogerlas para riego o evacuarlas, y por qué nunca deben acabar en la fosa séptica.
Qué necesitas y en qué orden montarlo, empezando por decidir para qué quieres el agua.
Por qué una lluvia clara no es potable y por qué hace falta un análisis antes de beberla.
Por qué la lluvia es ligeramente ácida, cómo cambia en tu depósito y por qué el pH no basta para saber si puedes beberla.
Los errores que estropean la limpieza, qué cambia en plástico, hormigón y metal, y cuándo no entrar tú.
Fuentes
Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.
- BOE. RD 3/2023, calidad del agua de consumo
- Ministerio para la Transición Ecológica. Agua