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Depósito de agua para riego: cómo elegirlo y qué tamaño necesitas

No hace falta el mismo depósito que para agua de consumo. Esto es lo que cambia cuando el destino es regar el jardín o la huerta.

Un depósito de agua para riego no tiene por qué cumplir las mismas exigencias que uno de agua de consumo, y eso simplifica bastante la elección. Lo que sí sigue pesando es el tamaño, la ubicación y de dónde vas a llenarlo: pozo, red o agua de lluvia.

¿De dónde va a salir el agua?

El origen cambia cosas. Si llenas el depósito con agua de red, no tienes que preocuparte por la calidad, aunque sí por el coste si el consumo es alto. Si viene de un pozo, conviene saber primero si el caudal aguanta el llenado sin dejarte sin agua para otros usos.

Y si es agua de lluvia, el depósito hace doble función: guarda y también amortigua las lluvias fuertes. Aunque en época seca se queda vacío antes de lo que te gustaría; el artículo de depósito de agua de lluvia entra en el detalle de cómo montarlo.

Para riego, el agua no necesita ser potable. Sí conviene evitarle contaminación si vas a regar una huerta que luego comes: nada de depósitos que hayan contenido productos químicos o combustible, aunque parezcan limpios.

Qué tamaño necesitas

Depende de tres cosas: la superficie que riegas, cuántos días quieres poder regar sin rellenar el depósito y cuánta agua le echas cada vez. No hay una cifra única que sirva para todos los jardines: un seto pequeño no pide lo mismo que una huerta de temporada en pleno verano. La calculadora de días de autonomía de este blog hace la cuenta a partir de tu consumo diario. Y sirve igual para un depósito de riego que para uno de consumo.

Como orientación, mejor sobredimensionar un poco que quedarse corto. Un depósito algo más grande de lo estrictamente necesario da margen en las semanas de más calor, que es cuando más falta hace.

¿Aéreo o enterrado?

TipoA favorEn contra
Aéreo, elevadoRiego por gravedad, sin bombaOcupa espacio visible, necesita base sólida si es grande
Aéreo, a ras de sueloInstalación más barata y rápidaNecesita bomba para dar presión
EnterradoNo se ve, no calienta tanto el aguaObra de excavación, siempre con bomba

Si puedes elegir, un depósito elevado por encima del punto de riego te ahorra la bomba, aunque no siempre hay sitio o presupuesto para levantarlo. Con riego por goteo, además, hace falta algo de presión: si el depósito va a ras de suelo, la bomba no es opcional.

¿Necesita ser opaco como uno de agua de consumo?

Conviene, aunque no sea agua que vayas a beber. La luz favorece las algas en cualquier depósito, y un agua verdosa acaba taponando goteros y filtros del riego. No es un problema de salud si el agua es solo para regar, pero sí de mantenimiento: cuanta menos luz le dé, menos limpieza pedirá.

¿Puedes usar este depósito también para beber?

No, salvo que lo montes desde el principio con los mismos criterios que un depósito de consumo: material apto, protegido de la luz. Y agua tratada y analizada en laboratorio antes de darla por buena. Mezclar los dos usos en el mismo depósito sin esas garantías no es buena idea.

Preguntas frecuentes

¿El depósito de riego tiene que ser de material apto para agua potable?

No, si el destino es solo riego. Eso sí, si vas a regar una huerta que luego comes, evita depósitos que hayan contenido productos químicos o combustible.

¿Qué tamaño de depósito necesito para regar el jardín?

Depende de la superficie, de los días que quieras aguantar sin rellenar y de cuánta agua uses cada riego. La calculadora de este blog hace la cuenta a partir de tu consumo diario.

¿Puedo llenar el depósito de riego con agua de pozo?

Sí, pero antes conviene comprobar que el caudal del pozo aguanta el llenado sin dejarte corto para el resto de usos de la casa.

Fuentes

Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.

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