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Ósmosis inversa: de qué depende lo que cuesta

Dos equipos que parecen iguales pueden costar muy distinto a cinco años vista. Lo que importa es saber qué estás comparando.

No hay una cifra única para una ósmosis inversa, y quien te dé una sin ver tu agua te está vendiendo un aparato, no una solución. El importe final depende de cuatro cosas: el tipo de equipo, la presión de tu instalación, lo que lleve tu agua y lo que cuesta mantenerlo. Aquí no verás precios porque cambian cada temporada. Sí verás cómo se compara.

Lo primero que cambia el coste: el tipo de equipo

Hay tres familias, y la diferencia entre ellas pesa más que la marca.

TipoCómo trabajaQué tener en cuenta
Con depósito (clásico)Acumula agua tratada y la sirve por un grifo propioRechaza bastante agua. Necesita espacio bajo el fregadero.
De flujo directoProduce el agua al abrir el grifo, sin depósitoSuele rechazar menos y ocupa menos. Pide más presión o una bomba.
De vivienda completaTrata toda el agua de entradaRara vez compensa. Multiplica el rechazo y el mantenimiento.

Para beber y cocinar, lo normal es uno de los dos primeros. El de vivienda completa solo se plantea si el análisis lo pide de verdad.

Tu presión y tu agua cambian la cuenta

Si tu casa tiene poca presión (depósito por gravedad, final de red, bomba floja), el equipo rendirá mal o necesitará una bomba de apoyo. Eso es un extra que no sale en el anuncio.

Lo mismo pasa con el agua de partida. Un agua muy dura o con muchos sólidos disueltos gasta antes la membrana. En una casa con pozo, a veces hace falta tratar antes (filtro de sedimentos reforzado o descalcificador) para que la ósmosis dure. Primero el análisis, después el equipo.

El mantenimiento es lo que más se olvida

Los filtros previos y la membrana se cambian con regularidad. Si el fabricante no dice con qué frecuencia ni qué cuestan los recambios, desconfía. Un equipo barato con recambios caros o difíciles de encontrar sale peor que uno más caro con consumibles estándar.

Pregunta tres cosas antes de comprar:

  • Cada cuánto se cambian los filtros previos y la membrana.
  • Si los recambios son estándar o solo los vende el fabricante.
  • Qué proporción de agua rechaza el equipo.

La instalación también cuenta

Puedes montarla tú si sabes de fontanería básica, o contratar a un instalador. La toma de agua, el desagüe del rechazo y el grifo exigen taladrar el fregadero. Si no te ves, llama a un profesional y pide que te detalle qué incluye su trabajo y qué no.

Cuándo no compensa

Si tu agua es potable y el único problema es la cal, una ósmosis es matar moscas a cañonazos: un descalcificador resuelve eso con menos mantenimiento. Y si lo que molesta es el sabor a cloro, basta un filtro de carbón. La ósmosis se justifica cuando el análisis detecta algo que hay que quitar, como nitratos o metales.

Si vas a comprarla por tu pozo, hazte antes un análisis en laboratorio acreditado. Ningún equipo vuelve potable un agua sin saber qué lleva, y un aparato no sustituye al análisis.

Preguntas frecuentes

¿Por qué hay tanta diferencia entre unos equipos y otros?

Cambia el tipo (con depósito o de flujo directo), el número de etapas de filtrado, si lleva remineralizador y si incluye bomba. También cuentan los recambios y la facilidad para encontrarlos.

¿Sale más caro el mantenimiento que el equipo?

A varios años vista, el gasto en filtros y membrana puede acercarse o superar lo que costó el aparato. Por eso conviene mirar los recambios antes de comprar.

¿Necesito instalador?

Si sabes de fontanería básica puedes instalarla tú. Si hay que taladrar el fregadero o añadir una bomba, lo más sensato es contratarlo.

Fuentes

Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.

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